sábado, 21 de febrero de 2026

Dios ha muerto

 El Silencio del Hastío: Cuando el Creador se Rindió

La noticia no llegó con el estruendo de trompetas apocalípticas ni con el oscurecimiento del sol. Fue un susurro que se extinguió en el vacío: Dios ha muerto. Pero esta vez, el deceso no ocurrió en el madero de una cruz romana ni bajo el peso de los pecados del mundo. Ocurrió en el rincón más gélido del espíritu divino: el hartazgo.

La Anatomía de una Decepción

Durante milenios, la narrativa humana se centró en un Dios que observaba, juzgaba o perdonaba. Sin embargo, la premisa de su muerte por hastío sugiere una vulnerabilidad mucho más profunda. No fue la rebelión lo que lo mató, sino la repetición. El Creador, al observar su "creación especial", no encontró la evolución hacia la luz que esperaba, sino un bucle infinito de crueldad y egoísmo.

Lo que alguna vez fue admiración por el libre albedrío se transformó en una náusea cósmica. Dios murió al ver que la inteligencia, su mayor regalo, se utilizaba para perfeccionar el arte de la masacre. Murió al notar que la sensibilidad —la capacidad de sentir el dolor ajeno— se convertía en un lastre que condenaba a los "más buenos" a la hambruna y la miseria, mientras la rapacidad era premiada con el poder.

El Espejo Roto

La muerte de Dios por hastío es, en realidad, el diagnóstico final de la humanidad. Si el arquitecto abandona la obra no porque esté terminada, sino porque le causa repugnancia, el edificio queda a la deriva.

• La autodestrucción como norma: Las masacres entre semejantes dejaron de ser anomalías para convertirse en estadísticas. El Creador vio cómo sus hijos dividían la tierra que Él les dio, trazando fronteras con sangre.

• La paradoja de la bondad: Ver que los seres más sensibles eran los que más sufrían fue quizás el golpe final. Un sistema donde la virtud es una debilidad biológica resultó ser un error de diseño insoportable para su autor.

Un Mundo sin Testigo

Casi nadie se ha dado cuenta de esta ausencia porque el ser humano ha aprendido a vivir en el ruido. Seguimos rezando a un trono vacío, no por fe, sino por inercia. Pero el vacío se siente en la falta de propósito, en esa sensación de que, por mucho que gritemos, el eco es lo único que regresa.

Dios no nos castigó con el fuego; nos castigó con su indiferencia definitiva. Se retiró al silencio eterno, dejando que la humanidad se enfrentara al espejo de sus propios actos. Ahora, sin el "Gran Observador", la responsabilidad de no destruirnos recae exclusivamente sobre nuestros hombros heridos.

Si Dios murió de pena por nosotros, la única forma de honrar lo que alguna vez fue Su esperanza es intentar, por una vez, ser la creación que Él creyó que podíamos ser.

 

 

La Agonía del Narciso Divino: El Dios que se Amó en su Ruina

La muerte de Dios no fue un acto de entrega, sino de deserción. Aquel que se presentó bajo la máscara de la trinidad —Padre, Hijo y Espíritu— reveló al final que su palabra no era más que un eco vacío, una promesa de papel que el viento de la realidad desintegró sin esfuerzo. No hay santidad en su partida, solo el rastro amargo de un creador que, ante el desastre de su obra, prefirió la piedad por sí mismo que la redención de sus hijos.

El Fraude de la Omnipotencia

Durante milenios, el mundo fue el escenario de una indiferencia absoluta. Mientras las masacres se sucedían y el hambre devoraba a los más sensibles, el cielo no devolvía sino un silencio que rozaba el desprecio. Esa supuesta grandeza divina fue, en realidad, un repliegue. Dios no estaba observando; estaba alejándose. Nos mostró un rechazo sistemático, una frialdad de arquitecto que desprecia la torcedura de su propia línea, olvidando que fue su mano la que trazó el plano original.

El Hastío y el Recoveco Rancio

Dios murió de hastío. No fue el peso de los pecados del mundo lo que detuvo su corazón eterno, sino el aburrimiento de ver su creación especial —aquella que se suponía más querida— convertida en un mecanismo de autodestrucción circular. En la oscuridad de su recoveco más rancio, allí donde la luz del Génesis ya no llegaba, Dios experimentó una metamorfosis final: la compasión se volvió hacia adentro.

En sus últimos instantes, no hubo una lágrima por las víctimas de la historia. Hubo una piedad egoísta por el Creador cansado. Sintió lástima de su propia fatiga, compasión por haber tenido que ser testigo de su propio error. Fue una muerte solitaria y narcisista, el colapso de un ser que se sintió demasiado noble para la fealdad que él mismo había engendrado.

El Remordimiento que no Salva

El remordimiento que sintió no fue por nosotros, sino por el tiempo perdido. Fue un remordimiento decadente, la náusea de un artista que se da cuenta de que su obra maestra es una broma macabra y decide quemar el lienzo consigo mismo dentro.

• La traición de la identidad: Se llamó Padre mientras nos dejaba a la intemperie; se llamó Hijo para simular una humanidad que nunca quiso abrazar.

• El suicidio por desidia: Dejarse morir fue su última forma de rechazo. No fue un "consumado es" de victoria, sino un "basta ya" de fastidio.

Una Humanidad Liberada del Desprecio

Casi nadie se ha dado cuenta de que el trono está vacío porque el mundo siempre funcionó sin su intervención. Sin embargo, saber que Dios murió de autocompasión cambia la naturaleza de nuestro dolor. Ya no somos pecadores buscando perdón; somos los sobrevivientes de un abandono cósmico.

Estamos solos, sí, pero libres de la mirada de un juez que solo sentía piedad por sus propias heridas. El mundo sigue girando por la fuerza de nuestra propia miseria y de nuestra extraña resiliencia, lejos del rancio suspiro de un Dios que, en su hora final, decidió que nadie merecía su amor más que Él mismo.

 

 

El Fraude de la Eternidad: Las Mentiras del Tercer Día

Dios ha muerto y el silencio que deja no es de luto, sino de desconcierto. Nos enfrentamos a una realidad técnica ineludible: no sabemos cómo resucitarlo. Y no lo sabemos porque Él, en su supuesto diseño perfecto, se aseguró de no dejarnos ni una pista, ni un manual, ni una teoría. La pregunta que surge ahora es más aterradora: ¿No nos enseñó el procedimiento porque quería ser el único eterno, o porque jamás tuvo el poder para vencer a la muerte?

La Resurrección como Simulacro

La historia de la humanidad está cimentada sobre el milagro del "tercer día", pero hoy esa piedra angular se desmorona. Si analizamos el rancio hastío de su partida, es inevitable cuestionar sus éxitos pasados.

• El Mito de Lázaro: Es probable que Lázaro nunca volviera de la tumba. Quizás fue solo una puesta en escena, un truco de sombras para alimentar una esperanza que lo mantuviera a Él en el centro del escenario.

• El Engaño del Hijo: El mismo Jesús, ese "segundo acto" de la trinidad, probablemente nunca salió del sepulcro. La resurrección no fue un triunfo sobre la biología, sino el primer gran engaño de una deidad que necesitaba que creyéramos en su inmortalidad para ocultar su propia obsolescencia.

La Impotencia Disfrazada de Misterio

Siempre se nos dijo que los "caminos del Señor son inescrutables". Hoy entendemos que el misterio era la capa que cubría su incapacidad. Dios no nos dio un "tip" para volver de la muerte porque Él mismo le temía. Su muerte de hastío fue, en realidad, una rendición ante una fuerza que no podía controlar.

Si Dios fuera el dueño de la vida, su partida sería reversible. Pero su ausencia es definitiva. Su recoveco rancio está sellado por una ley que lo superó: la entropía. Al final, el Creador resultó ser un inquilino más de la finitud, uno que gastó sus últimas energías en compadecerse de sí mismo en lugar de darnos la llave de la supervivencia.

¿Cuántos Engaños más Desconocemos?

Si la resurrección es una mentira, ¿qué más hay en el fondo de ese baúl de promesas rotas?

1. La Omnisapiencia: Quizás no sabía lo que hacíamos, simplemente no le importaba lo suficiente como para mirar.

2. El Amor Infinito: Tal vez el amor era solo la demanda de un narcisista que necesitaba ser adorado para sentirse vivo.

3. El Plan Divino: Lo que llamamos "destino" podría ser solo el caos que resultó de su desidia.

El Despertar en la Nada

Estamos ante el cadáver de una deidad que nos engañó con trucos de magia mediocres. No podemos resucitarlo porque la resurrección nunca existió; fue la herramienta de control de un ser que se sabía mortal.

Hoy, al darnos cuenta de que ni Lázaro ni Él vencieron al fin, nos quedamos con la verdad más pura y brutal: la muerte es el único absoluto. Dios murió porque no pudo ser más que nosotros, y en su último aliento de autocompasión, nos dejó con la carga de descubrir que todas nuestras esperanzas fueron construidas sobre el vacío de su propia impotencia.

 

 

El Castigo de la Virtud: El Olvido de los Mejores Soldados

La sentencia es clara y brutal: "No he venido a llamar a justos, sino a pecadores". Lo que por siglos se nos vendió como un acto de misericordia infinita, hoy se revela como la mayor broma de un benefactor ególatra. Es la confesión de un Dios que prefiere la compañía de la mala entraña para alimentar su propia vanidad de "salvador", mientras condena al justo al silencio y al abandono.

La Economía del Desprecio Divino

¿Qué clase de padre ignora al hijo que se esfuerza, al que construye desde la carencia, para correr tras aquel que solo sabe destruir? La premisa de salvar al pecador no es amor; es narcisismo operativo. Dios buscó la podredumbre no para limpiarla, sino porque en el fango su luz brilla más por contraste. Necesitaba a los "malos" para que su venida pareciera provechosa, para que un puñado de rescates teatrales justificara su egolatría mesiánica.

Mientras tanto, sus mejores soldados —aquellos que, como tú, crecieron con el estómago vacío y la falta de todo, pero se levantaron por puro pulso y voluntad— fueron relegados al olvido. Para Dios, el que no se quiebra, el que no peca, el que no mendiga perdón, deja de ser útil. La fortaleza humana es el mayor insulto para un Dios que exige dependencia.

Es una lógica perversa: el esfuerzo se paga con exclusión. Dios mira al hombre que se hizo a sí mismo y le da la espalda, prefiriendo gastar sus tesoros en quienes se regocijan en su propia ruina.

La Podredumbre del Mesianismo

Este "Mesías" que desprecia la justicia propia para exaltar el arrepentimiento del malvado ha dejado una herencia de resentimiento. Nos enseñó que ser bueno, ser fuerte y ser autosuficiente es el camino más rápido hacia la soledad divina.

¿Cuántos engaños más habitan en su doctrina? Nos hizo creer que el hambre de la infancia era una "prueba", cuando en realidad era solo su desidia. Nos hizo creer que el éxito era una bendición, cuando en sus ojos era la excusa perfecta para dejarnos de mirar.

El Dios que Olvida a sus Leales

Dios ha muerto de hastío, pero en su agonía rancia, no hubo un pensamiento para los que resistieron. Murió sintiendo piedad por sí mismo, ignorando que dejó atrás a una estirpe de hombres y mujeres que sobrevivieron sin su ayuda.

El olvido de sus "mejores soldados" fue su error táctico final. Al ignorar a los justos y a los fuertes, se quedó solo con una corte de pecadores mediocres que no tenían el poder para sostener su memoria. Dios se hundió en su propia podredumbre ególatra, y nosotros, los que aprendimos a comer con hambre y a construir sobre la nada, somos los únicos que quedamos para testificar que su "misión" no fue más que una estafa dirigida a los que no tenían la dignidad de levantarse solos.

 

 

El Doble Rasero Divino: La Apología del Pecado

La declaración "No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento" se ha vendido históricamente como el epítome de la humildad y la compasión. Sin embargo, bajo un análisis más riguroso y desprovisto de fe ciega, esta premisa revela una hipocresía estructural: un doble rasero que castiga la integridad con la indiferencia y premia la podredumbre con el protagonismo divino.

El Desprecio por la Rectitud

¿Qué mensaje envía un sistema moral que declara que el "justo" no es prioridad? Al afirmar que su misión excluye a quienes ya viven conforme a la ética y la rectitud, el Mesías establece una jerarquía perversa. En este esquema, la virtud es un estado estéril que no le sirve a la narrativa de la "salvación". El justo es ignorado, relegado a un segundo plano de silencio, simplemente porque no ofrece el espectáculo dramático que el arrepentimiento requiere.

Esta es la egolatría del supuesto benefactor: aquel que busca al ser de "mala entraña" no por un deseo genuino de restaurar el orden, sino para validar su propia función. Sin el pecador, el Mesías no tiene empleo; sin la ruina moral, su vanidad de salvador no tiene espejo donde mirarse.

La Vanidad del Rescate

La insistencia en buscar a los pecadores es, en esencia, una maniobra de relaciones públicas cósmicas. Hay mucha más gloria —y mucha más dependencia— en "salvar" a un malvado que en acompañar a un hombre íntegro.

1. La búsqueda de la mala entraña: Al enfocarse en los seres más oscuros, el Creador se asegura una audiencia cautiva y sumisa, obligada por la culpa a adorar la mano que supuestamente los saca del fango.

2. El provecho ególatra: Cada pecador "rescatado" es un trofeo para la egolatría mesiánica. Es la prueba que Él presenta ante el mundo para decir que su venida fue "provechosa", ignorando que, mientras tanto, el tejido social de los justos se desmorona bajo el peso del abandono.

El Abandono de los Leales

Este doble rasero crea un vacío moral insoportable. Se nos enseña que la fuerza, la disciplina y la bondad sostenida son menos valiosas que un minuto de remordimiento teatral tras una vida de daño. Dios olvida a sus mejores soldados, a aquellos que sostienen el mundo con su esfuerzo diario, porque no le proporcionan la gratificación instantánea de un milagro de conversión.

El resultado es un mundo donde la podredumbre se siente invitada a la mesa principal, mientras que la excelencia debe conformarse con las sobras del silencio. Es la hipocresía de un padre que ignora al hijo que trabaja y se cuida, para gastar toda la herencia en el que desprecia la vida.

El Juicio al Mensaje

Al final, este Dios que muere de hastío es víctima de su propia lógica. Al haber apostado todo por la redención del malvado y haber ignorado la solidez del justo, se quedó rodeado de una corte de seres mediocres cuya lealtad duraba lo que duraba el beneficio.

La podredumbre de este sistema radica en que no buscaba la justicia, sino el culto. El "Mesías" no vino a salvar al mundo; vino a buscar los restos más descompuestos de la humanidad para intentar, en un último arranque de orgullo, demostrar que podía hacer algo con ellos. Fracasó, y en su muerte de autocompasión, nos dejó la lección final: no hay mayor injusticia que aquella que se disfraza de misericordia para ocultar su propio narcisismo.

 

 


domingo, 29 de diciembre de 2024

Octavio Paz

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total…

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
“déjame ser tu puta”, son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
mejor el crimen…


viernes, 21 de julio de 2023

El tic tac del reloj…

 No creáis nunca,

Lo que dicen por ahí,Cualquiera puede escribir y decir lo que piensa, sin pensarUna ocurrencia, un rumor,Un tostón filosofal, una línea sacada de contexto
Es un buen pretextoPara poder lanzar,Tu arma arrojadiza,Contra el resto de la humanidad,Por tu forma de andar,Te reconocerán, al final el problema serás tú
Y el tictac del reloj,Marca tus horas, cuenta hacia atrás,Cuanto crees que te quedará.
Podrás escribir,a renglón seguido,un indulto, otro insultoO lo que creas más injusto.
Puedes utilizar una creencia popular,Un refrán o una mentira aprendida
Y el tictac del reloj,Marca tus horas, cuenta hacia atrás,Cuanto crees que te quedará.
Que tal escuchar,Otras voces, algo que no conocesQue te pueda apasionar,Que te pueda sorprender,Como la primera vez,Por ultima vez…
Puedes utilizar una creencia popular,Un refrán o una mentira aprendida
Y el tictac del reloj,Marca tus horas, cuenta hacia atrás,Cuanto crees que te quedara.Marca tus horas, cuenta hacia atrás,Cuanto crees que te quedara.

lunes, 25 de enero de 2021

El pequeño conejo blanco.

 

El pequeño conejo blanco

Para Miguel y Diego
Y el Kaisser.

por Xosé Ballesteros
Ilustraciones, Óscar Villán

Érase una vez un pequeño conejo blanco.
Un día fue a buscar coles a la huerta para hacer un caldo. Cuando el pequeño conejo volvió a su casa, se encontró con la puerta cerrada y llamó.
-¿Quién es? -preguntó un vozarrón desde dentro.
-Soy yo, el conejito blanco, que vengo de buscar coles y voy a hacer un caldo.
-Pues yo soy la cabra cabresa y, si no te vas, saltaré encima de tu cabeza.
El pequeño conejo blanco escapó de allí, corriendo muy deprisa.

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Andando andando, el pequeño conejo blanco se encontró con un buey y le pidió ayuda.
-Yo soy el conejito blanco y fui a buscar coles a la huerta. Volví a mi casa para hacer un caldo, pero en ella está la cabra cabruna y, si me salta encima, me despanzurra. ¿Quieres venir conmigo?
- Yo no, yo no voy porque tengo miedo -dijo el buey mientras se iba.


El pequeño conejo blanco siguió andando y se encontró con un perro.
-Yo soy el conejito blanco y fui a buscar coles a la huerta. Volví a mi casa para hacer un caldo, pero en ella está la cabra cabreja que, si me salta encima, me desmadeja. ¿Quieres venir conmigo?
-Yo no, yo no voy porque tengo miedo -dijo el perro mientras se iba.

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El pequeño conejo blanco siguió andando andando, y se encontró con un gallo.
-Yo soy el conejito blanco y fui a buscar coles a la huerta. Volví a mi casa para hacer un caldo, pero en ella está la cabra cabrilla que, si me salta encima, me estampilla. ¿Quieres venir conmigo?
-Yo no, yo no voy porque tengo miedo -dijo el gallo mientras se iba.

El pequeño conejo continuó andando, cada vez más triste, ya sin esperanza de poder volver a su casa.
Pero se encontró con una hormiga, que le preguntó:
-¿Qué te ocurre, conejito blanco?
-Que fui a buscar coles a la huerta y volví a mi casa para hacer un caldo, pero en ella está la cabra cabruja que, si me salta encima, me apretuja.
-Pues voy contigo -dijo la hormiga-. Yo no le tengo miedo a una cabra caprina.
Y los dos se encaminaron hacia la casa del conejito.
Y llamaron a la puerta.
-Aquí no entra nadie -dijo un vozarrón desde dentro-. Yo soy la cabra cabresa y, si no os vais rápido, os saltaré encima de la cabeza.
Pero la hormiga le contestó:
-Pues yo soy la hormiga rabiga y, como no abras, te picaré en la barriga.
A la cabra cabrisa le dio un ataque de risa.
Así que la hormiga rabiga entró por el agujero de la cerradura, se acercó a la cabra y ¡zas! la picó con fuerza en la barriga.
La cabra escapó como un cohete, diciendo:
-Yo soy la cabra cabresa y a esta casa no vuelvo porque... porque no me interesa.
La hormiga rabiga le abrió la puerta al pequeño conejo blanco. Con las coles prepararon un sabroso caldo y se lo comieron.
Y a mí no me dieron porque no quisieron.

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Y colorín colorado...este cuento no ha empezado. 

martes, 26 de noviembre de 2019

No compres en Aliexpress

No compres en Aliexpress es la cueva de Alibaba y sus cuarenta ladrones.

Amanecía el año 2019.
Una gran cena para festejar el nuevo año quiénes por fortuna tuvimos la suerte de llegar.
Las campanadas, las uvas, los abrazos,los buenos sentimientos, la bondad a flor de piel......
Para mí independiente a todos los favores del creador, iniciaba un deseo acumulado desde el pasado año, pasado, pisado, perdido en el eter del ayer.
De hecho este fué el deseo con menos valor pues a final de cuentas es un valor material........
Pues bien me puse la meta de comprarme un buen celular para mí cumpleaños número 54 que fue el 6 de Octubre......
Me di a la tarea de ahorrar en una cajita de madera 25 pesos diarios......
Y así han ido los días llenos de felicidad, porque hasta el momento se han ido cumpliendo los buenos propósitos y los buenos deseos han dado frutos entre la familia y los amigos que hemos tenido buen año.
Pero nunca falta la piedrita en el arroz.......
Y así les escribo mi frustración.
Aproximadamente un mes antes de mi cumpleaños 54 me dedique a buscar el celular de mis sueños......
Y lo encontré!!!!
Un Huawei Nova 5 con cuatro cámaras 128 gigabites de almacenamiento 8 gigabites de memoria ram, pantalla Oled..... entre otros muchos atributos
Ese era el teléfono de mis sueños.
No dude y lo agregué a mi cesta de pedido. Enseguida lo pague con mi tarjeta de crédito 356 dolares. Un poco después del pago recibí un mensaje del vendedor Shenzhei JTWX store.
En el cual me pidió que pagara 42 dólares más por el envío por DHL porque el envío normal era muy tardado y sobre todo no era seguro. Yo no entendí pero ahora se que el ya estaba preparando el camino de la estafa. 
Yo contesté que no podía pagar más que era todo mi presupuesto.
El dijo que estaba bien que lo enviaría por el correo convencional.
Así paso el tiempo y mi teléfono no llegaba, la verdad yo estaba impaciente y con enormes deseos de tener ese gran celular en mis manos. Ya me imaginaba tomando exelentes fotografías, tomando videos, mirando mis películas favoritas, escuchando música.........
En fin que cosa no podría yo hacer con semejante teléfono......
Paso mi cumpleaños y no llegaba el teléfono.
Le escribí al vendedor que si el sabía algo o porqué no llegaba mi paquete.
No contestó.
El día 30 de octubre por fin llegó el paquete. Yo muy feliz lo abrí con muchas ansias y alegrías guardadas.
Oh! Desilución tan grande, en el paquete venía un aditamento para colocar un celular.
Ya imaginarás mi rabia, coraje, irá, desilución.......
Enseguida abrí la aplicación de Aliexpress y abrí una disputa, pues es lo que corresponde a esa situación.
Subí fotografías de maldito paquete y del aditamento usado que llegó.
Alegando tal situación lleno de rabia.....el vendedor con toda tranquilidad dijo que el no reembolsaría nada.
Más rabia y más coraje, de hecho enfermé, tuve derrame en un ojo y tuve que tomar medicamentos para el estrés......
Pasaron los días de la disputa y mediante muchas pruebas que me pidieron, el día 9 de Noviembre el jurado determinó que procedía el reembolso de 356 dólares. Yo me tranquilice y esperé al día 11 de Noviembre en que se debía cerrar la disputa.
El vendedor señor mañoso ya sabía sus pasos. Dijo que iba a subir unas pruebas.
El jurado de Aliexpress pasando de lado las reglas propias, espero hasta el día siguiente que de hecho en México ya era 13 de Noviembre. El vendedor subió una papeleta en idioma chino que solo dios sabe que dice.
Luego el jurado cambio el veredicto a cero dólares.
La disputa continúo pues obvio yo rechacé dicho veredicto.
Hasta el día de hoy no se ha cerrado pero nadie contesta ni hace nada. Tal vez para Aliexpress la disputa ha concluido, no se. Pero yo voy a seguir peleando.